Dos mil años de evolución, dos mil años de avances hasta el día de hoy. Podemos comer, vestirnos y vivir en un mundo civilizado, lleno de complejidad cuya contrariedad es hacer de este sencillez. Entonces, ¿por qué después de todo, aún no existe el modo de encontrar la
felicidad? Tantas fórmulas y máquinas, paradigmas y teorías, para que al fin y al cabo, lo más esencial, sea casi imposible de alcanzar.
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