Pasa el tiempo y no sé cómo sentirme. Se acerca el fin del 2O11 y quisiera hacer una lista de las cosas buenas y malas que he tenido. El fin de este también supone el fin de una etapa de mi vida. Una etapa que me ha cambiado, como persona, ha cambiado la forma que tenía de ver el mundo. He aprendido a apreciar lo que es realmente importante, he sentido lo que es tener miedo por perder algo y la felicidad que supone tenerlo. He derramado lágrimas, muchas. En ocasiones por cosas de las que ahora pienso que son una tontería y otras en las que no me arrepiento de haberlo hecho.
He encontrado nuevos motivos por los que intentar salir adelante, aunque continuamente me diga que no. Sabía que cuando saliese por la puerta de mi casa, me encontraría con personas que me aceptan como soy, que saben que en un momento puedo estar gritando como una posesa y al rato realmente deprimida. Y ahora siento miedo de que en algún momento esas personas no estén esperándome.
En este año, también he aprendido lo que es arrepentirse. Arrepentirme de no haber aprovechado el tiempo como debía haberlo hecho, porque pensaba que éste era infinito. Me duele haber arruinado cosas y no haberlas apreciado desde un primer momento, no haberme esforzado en tener lo que tengo exactamente ahora fuera de mi casa. Pase lo que pase no voy a saber cómo reaccionar y sé que voy a necesitar a alguien detrás mía para cuando me caiga.
He sido feliz e infeliz, me han pasado cosas y he contado con un gran apoyo el cual necesito continuamente. 2O12 no va a ser lo mismo si faltan personas, porque cada una de ellas es especial y hace de mi vida, la biografía que es, llenarla de capítulos y experiencias. No sé que será de mí en diez años, ni qué pasará hasta ese momento pero lo que sí sé es que cada uno de ellos estará presente en mi memoria. Volveré a reír cuando recuerde a Rubén e Isaac haciendo el tonto en las noches de fiesta, a Mar gritando sus famosas frases o a Clara hablando de cosas impensables como si fuera lo más normal; a Lucas cuando me chincha porque sabe que estoy triste o a Juli bromeando por messenger, a Dai y Tamara cuando cantamos como locas en verano. Y volveré a llorar cuando recuerde el miedo que sentí de perderlos en algún momento, de noticias o cosas que me dolieron.
Pese a todo, me gustaría que en diez años ellos también me sigan recordando como yo lo haré. Hacerles saber que sigo aquí y que ha sido de mi vida; si me he casado, si he cumplido mis sueños. Hacerles saber si he sido mamá y enseñarles fotos de lugares que haya visitado.
Cuando alguien ha cambiado tu vida, no puedes olvidarlo sin más. Yo nunca podría olvidar a mi madre por darme la vida, ¿por qué debería olvidar a las personas que han hecho de este año el mejor y al mismo tiempo el peor de toda mi vida? No, no debería porque simplemente, no lo voy a hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario