Escucho paso tras de mí, sombras acechantes que creen que ignoro su presencia. Me es imposible despistarla y mi miedo se acrecienta. Siento ansiedad ante mi falta de libertad a la que me veo sometida, vigilada en cada esquina, juzgada por cada acto. Nunca encontré donde estaba la línea que separaba mi libertad de la de los demás, no sé si es porque no supe buscar o porque yo no la poseo. Pero me cansé. Llegó la hora de que pueda hacer algo sin motivo y sin que la gente me pregunte "¿Por qué hiciste eso?". Es el momento de salir a la calle mientras ignoro el "¿Adónde vas?". A partir de hoy tomo mis propias decisiones, me maquillo los ojos con mi colores ignorando el cómo te pasaste hoy con el maquillaje. Llevaré las uñas muy cortas o extra largas, independientemente de que a alguien le resulten horrorosas, seguiré las modas que quiera, todas o ninguna a la vez y gritaré al mundo que no estoy de rodillas ante él.
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