sábado, 28 de enero de 2012

¿No has pensado nunca que quizás no estás en el lugar correcto? Vas andando por la calle y decides pararte en una esquina. Ves parejas de tu edad felices, ajenos a todo lo que ocurre fuera; tú estás sola. Ves grupos de niños pequeños, sin ningún tipo de problemas y riendo; tú los tienes todos y no ríes por nada ni por nadie. 
Esperas por el mundo, a que te dé oportunidades que sabes que vas a aprovechar porque estás tan cansada del dolor... Estás cansada de ser ese cero a la izquierda, de ser algo insignificante para la gente y lo único que quieres es lo mínimo para ser feliz, pero sabes que eso no lo puedes buscar, simplemente has de encontrarlo. ¿Nunca has pensado que quizás tendrías oportunidades en otro lugar? ¿Nunca has sentido la necesidad de coger la chaqueta y salir a la calle, correr hasta que tus piernas no puedan moverse más y tus pulmones estén casi a punto de estallar por la falta de oxígeno? ¿Nunca has querido sacar todos tus ahorros, comprar un billete de ida y que sea el avión quien decida? Esa ansiedad por escapar pensando que así podrás dejarlo todo atrás.
Abandonar todo para empezar de cero, ¿no suena hermoso y a la vez aterrador?

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