El mundo es un caldero gigante lleno de especias llamados personas. El sabor de algunas decepciona mientras que a otros les encanta. Yo soy una especia, como otra cualquiera. No hay nadie el cual adore mi sabor, quizás es que no me prueban, podría decirse que soy como el ajo, a casi nadie le gusta. Mi sabor decepciona.
Evidentemente, todo el parágrafo introductorio era una metáfora de como la gente decepcionamos a los demás día a día. Por contra, hay gente a la que llenamos de orgullo con nuestra presencia, ayuda y escucha. Hay personas que se enorgullecen de sus amigos, que se enorgullecen de sus logros y, quizás la más importante, que se enorgullecen por ser el orgullo de los demás.
En cambio, los hay que son sólo desgracia y decepción. Lo que son mirados por encima del hombro con desprecio y superioridad por los enorgullecidos. Los que son la decepción de sus amigos, padres, profesores y lo que es peor: la decepción de uno mismo.
¿Podéis adivinar en qué grupo estoy? Venga, es fácil. Mi mayor decepción no es la de haberlo hecho para todo el mundo, sino a mi misma y eso es lo peor. Decepcionarte es rendirte. Rendirte es fracasar. Fracasar es hundirte. Hundirte es morir. ¿Y qué hay después de eso? Nada. Tu puedes ver a alguien cuando yo no veo nada.
Lo curioso, es que aunque estés muerta tú también te has decepcionado porque nadie te ha impedido caer. Te has decepcionado de los que creías que estaban ahí y te preguntarían "¿cómo estás?" y nunca lo han hecho. Te has decepcionado de los favores que nunca te han cometido. De que tu nombre siempre esté el último para ellos. Te has decepcionado porque para ellos has sido lo mismo que otra persona cualquiera.
Te has decepcionado a ti misma por creer que las cosas que creías eran verdad. Por esperar algo a cambio de esas personas. Te has decepcionado por rendirte, por decidir que tus sueños no se harán realidad. Te has decepcionado porque pensabas que eras alguien y no eres nada; ni para ti ni para nadie.
Y lo más impactante aún, es que te decepcionas porque todo acaba aquí.
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