Yo lo tenía todo, todo lo que quería, todo lo que una chica de mi edad querría. Todo el mundo sabía mi nombre, los chicos se giraban para verme pasar y las chicas querían ser como yo. Era la primera de la clase y aspiraba a reina de promoción del último curso. Pero todo lo bueno tiene su fin, o eso creía yo.
Lo ves todos los días, conoces gente a la que le pasa, pero nunca crees que te vaya a pasar a ti.
Hacía deporte, comía sano... así que aquello iba a ser sólo una revisión médica. Bueno, en realidad me sentía mucho más agotada de lo normal, no veia motivo para ir al médico. No supe si maldecir aquel día o dar las gracias.
Aunque lo intentes, ocultar algo que te está matando por dentro no es fácil. Tú se lo cuentas a las que crees que son tus mejores amigas, las cuales te acaban dejando de lado porque como te estás muriendo ya no puedes seguir siendo la número uno.
Poco a poco, la voz se corre. La gente ya no te mira con asombro sino con lástima y al final eres como un ente que pasa por su lado: ya no te ven.
Tus notas también empiezan a decaer. La idea de vivir menos es algo que te atormenta desde que te levantas hasta que te acuestas.
Todo puede suponer el fin pero siempre hay esperanza en los pequeños detalles.
Nunca me había fijado en ti, sentado al final de la cafetería, o dentado al lado de la ventana en historia. Nunca te tuve lo suficientemente cerca para darme cuenta de lo atractivo que eres, de tus ojos azules, los únicos que han sabido mirarme más allá de lo que era y pueden olvidar por un momento lo que soy. Los únicos ojos azules que han sabido mirarme con amor.
Aún recuerdo cuando estaba sola en lo alto de aquella grada, añorando todo lo que había perdido. Te acercaste y sin decir nada me abrazaste. Me diste lo que necesitaba en aquel momento y ahora me das lo mejor que tienes.
Si algo hay de lo que me vaya a arrepentir toda la vida (lo que me queda de ella) es el no haberte conocido antes y haber pasado contigo todo el tiempo posible. Aunque suene egoísta, el tiempo que hemos pasado me ha parecido nada, poco tiempo para una eternidad tan corta.
Para acabar, decirte que ojalá no estés leyendo estas palabras porque significará que yo ya no estaré. Las escribo con lágrimas en los ojos porque no, no me quiero ir. La vida no, no es justa pero de los pequeños detalles, tú eres el mejor.
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