Él no podía verme, no podía ver que estaba detrás suyo como cada noche. No podía saber que le observaba, cometiendo las mismas locuras de siempre, ahogando sus lágrimas en la almohada y gritando mi nombre en silencio. Mea culpa. Aunque lo sabía, no quería creerlo, no quería creer que yo era la causante de todos sus males y pesadillas, que mi sola presencia le quitaba aire y le comprimía. Quería culparse a sí mismo aunque no podía. Mea culpa. Humillación, desesperación, decepción... ¿Cual de todas soy? ¿Cuándo te vas a dar cuenta de que no vas a poder conmigo? De tus fracasos me alimento y de tu cuenta atrás sacio mi aburrimiento. Mea culpa.
Soy todo lo que odias y todo lo que deseas poner final. Soy la culpable de todos tus males y gano porque no eres fuerte. Así que, si algún día puedes, prends moi jes suis a toi. Mea culpa.
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