jueves, 18 de agosto de 2016

Como el ave Fénix

Los libros me enseñaron que el ave Fénix era capaz de resurgir de sus cenizas. Como una fábula, un mito... lo que sea, que pretende enseñar que rendirse es una palabra que ni siquiera debería existir. 
Pero hay algo que no te enseña: ¿Qué es lo que se siente cuando estás reducido a cenizas, polvo, partículas que parecen intransformables a algo anterior, cuando crees que rendirse es la mejor opción (o la única que crees que queda)? ¿Cuál es el hechizo para "resurgir"? 

Para mí, la idea de estar convertido en polvo es el resultado de cuando se es un final definitivo, y eso me aterra. Dejémonos de lo poético, lo mágico y lo irracional y hablemos en términos lógicos. Algo reducido a cenizas permanece así; los átomos de carbono, hidrógeno, nitrógeno... todo lo que nos compone una vez humanos no puede reordenarse de nuevo para convertirnos en lo que fuimos una vez. Cuando estás reducido a polvo, en polvo te quedas. 

Y aclaremos una cosa: estar reducido, no es estar roto.

Cuando las personas estamos hundidas y destrozadas, estamos rotas, aún nos podemos recomponer y volver atrás, a lo que fuimos una vez, pero en una versión mejorada. Con esto me refiero a que una vez nos hemos convertidos en miles de piezas, como si de un puzzle nos tratáramos, siempre hay alguna que otra que se pierde y se sustituye por un trozo de cartón coloreado para disimular esa ausencia. 
Pero a veces, y es una de las cosas sorprendentes del ser humano, es que esas piezas coloreadas pueden ser más hermosas y encajar mejor que las que se perdieron. Es la magia de las personas. Esa es la magia de nuestra evolución, de como podemos resurgir como ese ave Fénix. Pero nosotros lo hacemos buscando y recomponiendo ese puzzle único, y el pegamento que usamos para que no se vuelvan a caer esas piezas es la esperanza y la fuerza de la perseverancia. No obstante, la vida se basa en dejarnos caer al suelo y volver a desmontarnos.

Aún busco todas mis piezas perdidas, no diría ni que estoy recompuesta a la mitad. Y si algo he aprendido es que esa búsqueda debe hacerla uno mismo, puede que necesite ayuda de profesionales exploradores de la psicología humana pero jamás has de intentar reconstruirte usando las piezas del puzle de otra persona. El dolor, la soledad y el abandono me han hecho darme cuenta de ello y eso hace todavía más difícil el camino, porque, ¿cómo haces para encajarte de nuevo a ti mismo cuando has estado usando parches ajenos?


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