sábado, 29 de octubre de 2011

Nada es tuyo y nada es mío

Fuera llueve, es un nuevo día de reflexión. Reflexionar sobre ayer, lo que pueda pasar hoy y lo que pasará mañana. Es hora de creer y darse cuenta de que lo que hay a tu alrededor no es tuyo, ni de nadie. Que lo que en realidad "posees" lo compartes con quien te rodea. Piénsalo, nada es tuyo. El aire que respiras, lo respira otro, un beso, se lo das a otra persona. En un abrazo, tus brazos rodean a otro ser querido y a la hora de tu muerte, tu cuerpo alimentará a otros con su podedumbre.

¿Te sorprende darte cuenta de que nada es tuyo? No lo hagas, alégrate. Alégrate de saber que si tú no estuvieras otros tampoco. Que sin ti muchas personas se sentirían solas, sin nadie que les besara o sin un nuevo aire que respirar. 
Ahora, si tú no tienes a nadie que te regale esas pequeñas cosas, es hora de que cambies y busques tú. No te quedes esperando, porque nunca llegará.

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