Céntrate en lo realmente importante: tú. Coge un libro y no te imagines a la protagonista como se describe en el libro, imagínate a ti. Abre tu carpeta o enciende tu iPod y escucha tu canción favorita, mientras piensas que está compuesta para ti. ¿No es suficiente? Sal a la calle, da una vuelta e imagina que estás en un videoclip. Que la gente te observe, ¿qué más te da? Es tu libertad y para conocer sus límites hay que arriesgar. Que nadie te pise, que nadie te humille, que nadie sea más que tú. Plántate y sal dispuesta a comerte el mundo. Porque en un sólo segundo, comprenderás lo que importa y lo que no.
Ahora no sólo imagines, haz que alguien escribe un libro inspirado en ti, componga una canción que cuente vuestra historia. Luego, cuéntamelo y verás que tenía razón. Que gracias al haber arriesgado, conoces tus límites y sabes que, para ti, no los hay.
No hay comentarios:
Publicar un comentario