sábado, 19 de noviembre de 2011

Todo es efímero.

Todo es efímero, en mi mente y en la realidad. Los años pasan cada vez más deprisa y cuanto más rápido pasan más rápido olvidas. Pero hay cosas que no, que no se olvidan. El dolor siempre está presente en cada soplo de viento, las lágrimas en cada día de lluvia y las sonrisas, en la luz del sol. Entonces, ¿por qué aunque haya sol, yo no sonrío?
Porque hay una cosa en mí que no es efímera: el recuerdo.


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