A veces respirar no es suficiente para darte cuenta de que estás vivo. La piel de gallina cuando tienes frío no tiene por qué significar que tu corazón late. Tú aliento disolviéndose en la humedad no tiene que ver con que tengas alma. Que tus lágrimas bajen cálidas por tus mejillas no significa que tu cuerpo esté caliente como el de los vivos. Que te sostengas en pie no es motivo suficiente para caminar. Que tu corazón bombee no significa que estés vivo.
¿Qué es estar vivo, entonces? Que tu corazón no lata por necesidad biológicas, sino que lo haga por motivos que lo merezcan. Cuando el dolor punzante en el pecho es real. Cuando las lágrimas son para alguien más que para ti. Tener vida no significa simplemente tenerla, es saber vivirla y el mejor modo de hacerlo es compartiéndola con alguien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario