Es cierto que no poseemos las respuestas a todas las preguntas. Es cierto que el ser humano, pese a la conciencia que posee, es el ser más insignificante que pisa la tierra. No es diferente de un dinosaurio extinto ni del primate que existirá en mil años. Pero tiene la capacidad de preguntarse el por qué, el cómo o el y si... Hallar una respuesta no es un acto reflejo, necesita un tiempo para analizar la situación, plantearse todas las preguntas y entonces, es cuando el ser humano trabaja en ella.
¿Es posible que hayan preguntas sin resolver? No, todo tiene una respuesta, todo tiene un por qué. Pero como dije antes, necesitan su tiempo. Pueden ser de días a años, no es un tiempo contable ni nosotros decidimos como ha de ser. No por sentarte una tarde vas a conseguir resolver todas tus dudas y cuantas más tengas, peor será hallar la respuesta. ¿Quieres un consejo? No pienses, vive. A veces del error es cuando encuentras lo que buscabas pero la vida no está para sentarte mirando a la nada y esperar que todo pase. La vida está para saborearla, disfrutarla, sentirla, vivirla. Hay rachas, buenas y malas, pero somos nosotros quienes debemos afrontarlas y es el ser humano, ese insignificante habitante que pese a todos los avances, sigue caminando descalzo sobre la tierra húmeda, quien debe tomar las riendas de su vida.
Te voy a confesar algo, persona que me estás leyendo, no vas a encontrar las respuestas ahora si estás en la flor de la vida, ni tampoco cuando estés abandonando la edad adulta. Quizás, ni siendo anciano las tengas aún pero llega el día en que todo se acaba y ahí pasarás cuenta, y es cuando descubrirás el por qué de todo lo que buscabas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario