sábado, 5 de mayo de 2012

Caminé con el objetivo de huir de aquel lugar tan ensordecedor. Era un alivio salir de esa cabaña llena de humo, alcohol y adolescentes desesperados. Qué diferente era yo de ellos. Aún me cuestionaba a mí misma porque accedí a ir. Quizás porque quería encajar, quizás porque no quería sentirme sola una noche más, quizás porque... No, eso no quería mencionarlo, si quiera pensarlo. 
- ¿A dónde vas? - me gritó una chica. Estaba tan borracha que ni siquiera la reconocía.
- A dar una vuelta. Me siento un poco mareada. - contesté.
Cuando estuvo a punto de contestarme, cayó en redondo. Probablemente debería haber acudido a ayudarla, pero en ese momento me dio igual. Puede que fuese a decirme que tuviera cuidado, aunque apuesto más por un zorra, no huyas a saber dios por qué. 
Conforme me alejaba, la luz se hacía más tenue; no había luna y hasta ahora sólo había tenido la luz del exterior de la cabaña aquella. Como efecto dominó, empecé a tener frío como consecuencia de no coger la chaqueta. Dentro hacía demasiado calor y jamás se me hubiera ocurrido hacerlo.
Seguí andando. Sabía donde quería llegar, el problema iba a ser como hacerlo con tan poca luz. Sabía que el mar no paraba lejos y el mirador estaba cerca, de igual modo sabía que si estaba próxima al lugar, un mal traspié podría costarme caro debido a la inestabilidad del suelo de roca húmeda. 
Pasado un buen rato llegué. Sorprendida me di cuenta que mis ojos se acostumbraron pronto a la escasez de luz. Me senté en uno de los bancos sin darle la espalda al mar.Una vez allí no sabía qué hacer o qué pensar. La brisa marina nocturna era fría y la humedad calaba mis huesos. De pronto, noté que un pesado abrigo se posaba en mis hombros. Me sobresalté y me giré, buscando a mi extraño compañero. No veía nada pero no me hizo falta para saber quién era. Su olor. Un olor que no quería pensar, siquiera mencionarlo.
- Te vi que salías y que lo hacías sola. Está muy oscuro y este lugar es peligroso de noche.
- Lo sé... - contesté, intentando comprender la situación que se estaba planteando.
- Normalmente, cuando la gente sale a tomar el aire no se recorre medio bosque.
- Ya, quizás tomar el aire no fuese suficiente para mí.
- No estabas muy a gusto...
- No encajo.
- Yo creo que lo haces, sólo que no has dado el paso que te falta.
- Claro... desperdiciar un futuro por vivir un presente no es algo que esté en mis planes, pero al parecer sí en el resto de la gente. - contesté, elevando un poco el tono de voz.
- No me refiero a que encajes con ellos.
- ¿Entonces?
Se hizo un silencio largo e incómodo, hasta que él lo rompió.
- Encaja conmigo. 

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