Dame un lápiz y un papel y te escribiré la historia más asombrosa que puedas imaginar. Mejor, déjame sólo tu atención y escucha mi voz. Las"buenas" historias no sólo se escriben, se cuentan. Las historias más increíbles no se cuentan, se viven.
Si esperas una historia de príncipes y princesas, sapos y manzanas, puedes irte. Si quieres que te cuente un cuento de una chica con cestita y un lobo feroz, me decepcionas un poco, la verdad.
Yo sólo cuento historias reales, historias que ocurren de verdad. Pero no son las mejores ni buenas. Historias de personas que nacen y mueren cada día, cuentos que se cuentan para no dormir. Historias que narran las atrocidades más terribles del ser humano. Esas, son las que se recopilan en los libros llamados "Historia de la humanidad". El ser humano quiere contar desde lo que tiene constancia escrita hasta sus más estúpidas hipótesis. Los ancianos se rodean de sus nietos al lado de una chimenea, con un chocolate caliente a la espera de narrar lo orgullosos que se sienten de haber matado a otras personas que, al igual que ellos, luchaban por causas injustificables con la excusa de que lo hacían por su patria.
Otros cuentan a sus hijos lo hermoso que es su país, alzan cada mañana la bandera orgullosos como si fueran los más benevolentes y honrados mientras en la otra parte del mundo están matando sin sentido.
Y sí, sólo cuento historias reales, porque las increíbles no se pueden contar. Te puedo, al menos, resumir las hazañas de anónimos que dieron sus vidas por otros alegando que una vida no vale más que la de cientos. Las de los que emplearon sus esfuerzos en el descubrimiento de avances técnicos y científicos por el bien común. Las de aquellas personas que aman hacer lo que hacen porque tienen un fin constructivo.
Esas, esas son las historias increíbles pero que nadie cuenta porque no interesa, porque no las viven. En cambio, todos los días estamos atentos, informados por periódicos, diarios e internet de las "increíbles hazañas" de personas que sólo saben mostrar una cara cuando tienen el corazón podrido.
Este es el mundo, el tuyo, el mío. Un mundo que escribe su historia a partir del mal, el dolor, el sufrimiento y la muerte.

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