La elección está en manos de todo el mundo. Si eres de los que no cree en el destino como azar, la elección es la pluma para escribir tu futuro. Sin embargo, hay cosas que por mucho que las escribas siempre se borran.
Soy persona, pero con una concepción un tanto rara; creo que el destino juega su azar independientemente de que yo posea una pluma llena de tinta.
Soy normal, lo entre comillo, porque tengo mis locuras pero por alguna extraña razón, pese a poseer el don de la escritura como los demás, yo no soy capaz de poner la primera letra mayúscula de la palabra Amor.
Soy mujer, de corta edad y con esta, alguna vez que otra me he enamorado, he elegido. Pero los libros personales de todos esos "supuestos pretendientes" (que tampoco eran multitud) llamados Vida tenían un prólogo muy diferente al mío; no compartimos capítulo alguno.
Soy humana, indecisa y de ideas claras. Paradoja quizás, pero tan real como el azul cristal de sus ojos. Tan real como su tez morena. Tan real como el color pajizo de su pelo. Tan real como su inteligencia. Tan real como que son dos personas diferentes y tan real como que reina en mí la decisión.
Si siempre he tenido las ideas tan claras, ¿por qué ahora no soy capaz de elegir? ¿Es quizás porque no me veo capaz de seguir escribiendo ese libro llamado Temor, de segunda parte Rechazo? Es probable así que no, no lo haré.

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