Absortos, perdidos e ignorantes del tiempo. Jugando con los sentimientos del otro, mordiéndonos los labios para no decir un "te quiero". Amándonos en secreto y odiándonos en público intentando ocultar las emociones. Escupiéndonos a la cara lo peor del otro cuando en realidad es lo que más amamos. Fingiendo que tocar tu piel sería veneno cuando lo que más deseo es sudar en ella. Miradas asesinas con amor escondido detrás de las retinas, mariposas en el estómago queriendo que sean orugas.
Y es que queremos sentir tan diferente por miedo que hace que acreciente la necesidad del otro. Ansiamos morder el labio del otro, escondernos en una habitación oscura para que ni nosotros mismos seamos conscientes de lo que pasa en ella. Tenemos tantas ganas el uno del otro... pero ninguno de los dos da el paso. Ni lo dará. Por ahora, conformémonos con el eres escoria de cada día.

me encanta...
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