viernes, 15 de junio de 2012

Somos seres tan racionales que la mayoría de veces no nos damos ni cuenta de las pequeños (o grandes) acontecimientos que tiene la vida.

Estaba hoy sentada en clase, después de uno de los exámenes más raros de mi vida. Miré a mi alrededor, después de reírme de una gracia de un compañero. Vi gente que hace tan solo diez meses ni conocía y, obviamente, jamás pensé que iba a conocer. Luego, tenía sentado a mi lado a uno de mis mejores amigos. Hace un año y diez meses ni si quiera había oído nombrar su nombre y ha vivido casi toda la vida en el mismo lugar que yo. Mientras leía una cosa que escribió en un papel lo pensaba. Ahora es una de las personas más importantes en mi vida y hace todo aquel tiempo jamás pensé que pasaría de ser un compañero más de clase.
Luego, justo delante mía, tenía a otro compañero, al cual conozco desde que tenía tres años. De pequeños éramos muy amigos, íbamos a nuestros cumpleaños, quedábamos para jugar en el parque... Ahora, sólo somos compañeros y porque coincidimos en la misma clase. 
Al finalizar la hora, estando en la puerta, me giré y miré todas las mesas, ya vacías. Cerré los ojos y recordé el lugar que acababan de ocupar todos mis compañeros minutos antes. Muchos habían sido grandes amigos míos y, al igual que el otro, han acabado todos siendo sólo conocidos.

La conclusión es que la magia del famoso tópico Vita flumen no deja a nadie indiferente ni aparta a nadie de ese camino. Las cosas, las personas, todo va y viene y hace que sin darnos cuentas nos sintamos perdidos. Como alguien me dijo una vez, la vida da tantas vueltas que te termina mareando.

Después de vislumbrar todo aquello, bajé al patio y seguí pensando. ¿A nadie le ha dado por pensar las personas que vendrán? Me imaginé que en ese mismo momento, habría alguien en alguna parte del mundo haciendo algo, ignorando que algún día me conocerá y seré alguien importante para él. Quizás me convierta en su mejor amiga, en su compañera o quizás en algo más. Seguramente, en ese momento él ignoraba que probablemente sea yo la que le haga conocer a nuevas personas, cuya existencia ahora mismo en la tierra no existe ni lo hará hasta que nosotros decidamos.

Del mismo modo, las personas que ahora son tan importantes como el mejor amigo que tenía sentado a mi lado; esas personas, ¿ocurrirá lo mismo con ellas que lo que ocurrió con el compañero que tenía sentado delante?

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