miércoles, 20 de marzo de 2013

De mis locuras nacen mis corduras


Y es que es así, es totalmente cierto. Con el paso del tiempo me he dado cuenta que es imposible ser feliz queriendo comportarse como si se estuviera cuerdo cuando en realidad todos estamos un poco locos.
También es cierto, como tantas veces mencionado, que la felicidad no es un estado de humor, no es un modo de vivir, no es una sensación y tampoco es un pensamiento. La felicidad son momentos que cada uno vive. Cuando alguien dice que está feliz es porque se encuentra en una etapa de su vida en la que abundan un mayor número de momentos agradables que de desastres. Porque seamos sinceros, no todo es bueno de golpe, siempre hay algo que intente enturbiar la situación aunque afortunadamete haya ocasiones en las que ello no consiga au propósito.


Pero como muchas cosas en esta vida, son elementos que no podemos controlar, que no están escritas en ningún lugar y que tampoco son ideas cuya razón posea la naturaleza inmediata de captarlas y formularlas (lo siento, Descartes).
Así pues, hemos de aprender a caminar por este frondoso sendo llamado vida sin la intención de encontrar esos claros que nos ayudarían a orientarnos y a sentirnos más cómodos. Hay ocasiones en las que las cosas, los momentos, vienen solos, sin necesidad de buscarlos, porque simplemente no se puede, hay que dejar que todo siga su curso.

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