
Todo empezó y bien lo recuerdo, en aquel centro comercial, una tarde lluviosa, cuando ambas hablábamos de lo solas que nos encontrábamos y el vacío que ello nos provocaba. Ahí nos juramos "amor eterno como amantes", sí, aquel 29 de octubre de 2011. Y ahora, año y medio después, seguimos igual en ello, sólo que tú con el amor de tu vida y yo con... tú con el amor de tu vida.
Ha llovido tanto desde aquel entonces... hemos pasado por tanto, hemos reído y llorado (más yo que tú), hemos aprendido a madurar y aunque año y medio no es un tiempo suficientemente extenso como para considerarlo, me atrevo a decir que he crecido contigo. Porque ha sido a tu lado donde yo verdaderamente he cambiado, donde he aprendido que esto es la vida real y que la locura es la única escapatoria a la monotonía y el orgullo es la única salida conocida al dolor y al autoestima. Has sido mi profesora, mi guía pero lo mejor y quizás lo más importante, has sido y eres mi mejor amiga.
Ahora ya tienes 18 años, sí, pero no te voy a decir lo que todo el mundo dice. Yo sólo te voy a comentar que en dos meses es cuando tu vida va a empezar realmente. Vas a empezar la universidad, vas a encaminarte en lo que de verdad quieres que tu futuro sea y es a partir de ahora cuando vas a empezar a tomar decisiones realmente importantes. Mucho.
Y fallarás, caerás, llorarás, cometerás grandes errores, pero déjame que te diga que es lo correcto, que es lo que tienes que hacer y que es de lo que tienes que aprender.
Es a partir de ahora donde las dos sí que vamos a tomar caminos muy diferentes, quizás más separados que ahora, pero hay algo que nos une. Digamos que el amor que sentimos el una por la otra es como un centrómero que une nuestras vidas cada vez más separadas.
Sólo me queda decirte, ¿te acuerdas cuando te felicité ayer lo que te dije? Te puse un recuerda con unos puntos suspensivos. No sé si lo entendiste, o sí realmente recordaste lo que quería recordarte, pero te lo vuelvo a decir: En muchos años, muchísimos, estaremos sentadas en una plaza. Quizás tomando un café, quizás un té o simplemente, conversando. A la vez, estaremos vigilando a nuestros hijos, que juegan distraídos e ignorantes ante todo por su corta edad. Y recordaremos, recordaremos todo lo que pasamos ahora y reiremos a carajada suelta, entonando un "que estúpidas éramos".
Espero que en esta vida, todos tus sueños se cumplan, seas capaz de andar y alcanzar tus metas porque recuerda que no por más correr se llega antes. Ríe, llora, sé feliz. Grita, baila, ama, odia. Pero ante todo, vive.
Te amo muchísimo, Daiana Rey.
No hay comentarios:
Publicar un comentario