"Érase una vez, una rana muy amable, que ayudaba a cruzar el río a todo tipo de animales e insectos: moscas, hormigas, ratitas... Un buen día, un escorpión vino a ella haciéndole la misma petición que el resto de los animales: que le ayudase a cruzar de orilla a orilla.
- ¿Te crees que soy tonta? - le espetó la rana, pues sabía de qué era capaz el escorpión - ¿Por qué iba a ayudarte a cruzar si puedes picarme?
- ¿Por qué iba a hacer eso? - le contestó, indignado, el escorpión - ¿Qué ganaría con ello? Si te picase, nos ahogaríamos los dos.
Tras una lista de argumentos, el escorpión consiguió persuadir a la rana y esta acabó accediendo a llevarle hasta la otra orilla. Cuando estaban a mitad de camino, la rana notó cómo algo le picaba y que poco a poco la paralizaba. Había sido el escorpión y, agonizando, usó sus últimas fuerzas para preguntar "por qué".
- Porque es mi naturaleza - contestó el escorpión."
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