jueves, 25 de julio de 2013

Tenía pendiente escribir esto desde hace unos días, pero no sabía cómo estructurarla, ni que palabras usar. Es más, he empezado a escribir esto y no sé si quiera que título ponerle.
Lo único que sé y afirmo con firmeza es que todavía no puedo creer que ya pueda gritar a los vientos del tiempo que he conseguido mi primer objetivo en la vida: entrar en la universidad. Sí, muchos de los pocos que lean esto pensarán que menuda tontería, pero entonces yo les digo que se paren un momento. "¿Sabéis cuáles son vuestras verdaderas metas? ¿Habéis experimentado esa sensación de placer, de realización que conlleva el haber llegado a ellas? Porque yo sí y es lo mejor que te puede pasar en la vida" les diría.

No es sólo el hecho de haber entrado en la carrera (que aunque no ha sido en mi primera opción, ha sido en otra que cada día que pasa le voy cogiendo más ganas), es el hecho de que la vida de toda persona cambia a partir de este momento, un cambio que llevo ansiando más de tres años. Necesitaba el irme más lejos, el rodearme de gente que tiene ideales claros, que supuestamente son más maduros, que tienen un porvenir auténtico. Necesitaba alejarme de la gente tóxica que me rodea. Necesitaba sentir por primera vez lo que es tener vida propia.

Además, esto viene acompañado del triunfo que buscaba, de ver como todos aquellos que siempre me desearon el mal, que intentaron joderme la vida y que en su momento lo consiguieron, ahora puedo ver como ellos miran de reojo como yo he resurgido cuán fénix mientras que ellos se quedan un paso tras de mí. A todos vosotros, os deseo lo mejor, que encontréis el camino y que consigáis salir de ahí. Y os lo deseo porque yo no soy como vosotros.

Y, por primera vez en la vida, siento que soy yo, he visto que soy capaz de llegar a lo que me propongo y que ahora soy imparable.

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