domingo, 15 de abril de 2012

Le grité al mundo que tenía miedo y me respondió el silencio. Les dije a las olas del mar que me llevasen lejos y me dejaron en la orilla. Le pedí al viento que se llevase mi dolor y lo dejó conmigo, hundiéndome más. Le supliqué al fuego que me diese calor en la noche más fría y dejó que se apoderara de mí la hipotermia. Le rogué al agua que saciara mi sed y se evaporó en un instante.

Con el tiempo he aprenderé... 

Cuando el mundo me responda, yo ya seré valiente. Cuando las olas estén dispuestas a llevarme, yo ya habré llegado lejos. Cuando el viento se quiera llevar mi dolor, yo ya no tendré ni una gota. Cuando el fuego está dispuesto a calentarme ya no me hará falta, pues mi fuero interno irradiará calor. Cuando ese vapor se condense y quiera saciar mi sed, ya no cabrá ni una gota de agua en mi sangre.

Con el tiempo, habré aprendido.

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