"Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana; la vida no puede resumirse a cuatro paredes frías y oscuras, siempre aparece un pequeño agujero por el que entrar la luz, iluminar y dar calor".
Y creo que no hay mejor forma de resumir mi historia, que con esa frase. Aunque a veces hay que tener cuidado, porque la luz está bien encendida y acontecen sucesos que hace que sea todavía más intensa, cegadora. Y cuando eso sucede, es porque de pronto esa luz se va a apagar, pero seguirás tan cegado que no podrás moverte sin miedo a tropezar, a caer. Pero lo peor llega cuando desaparece esa sensación, te das cuenta de que todo está oscuro y que estás en las mismas, pero esta vez, confuso.
¿Cómo es posible que hasta hace nada lo tuvieras todo y en un solo instante lo pierdas, de golpe? ¿Es porque, la vida, no es tan buena como para permitir retenerlo todo? Es posible, es real. Tan real como el miedo que sientes ante la situación, la impotencia. Las ganas de llorar ya son irreprimibles y la sensación de desasosiego no te deja dormir. Y lo pasas mal, una semana, dos, tres, a veces, incluso más tiempo. Pero un día te das cuenta que cuando la luz se apagó, fue porque iba a cambiarse la bombilla. Que al igual que la noche se posa en el cielo congelando corazones, el amanecer lo combate calentando espíritus. Llega el momento en el que te das cuenta de que has sido lo suficientemente fuerte como para enfrentarte a la oscuridad tú solo, porque da igual que estés rodeado de ejércitos de susurros alentadores, al final eres el único que puedes salvarte.
No te enamores del que te dice que te quiere y luego no te lo demuestra. No des oportunidades a quién dice que no está preparado para estar contigo, mientras que le dice lo mismo a mil y una más.
Enamórate del que te saluda todas las mañanas con un buenos días sin decirte ninguna gilipollez, pero que luego es capaz de acompañarte al fin del mundo en silencio. Dale una oportunidad a quién sólo piensa en ti y no ve más allá.
No te rindas con los tuyos, sigue e insiste, al fin y al cabo son los que sólo se irán cuando pierdan la única batalla que no podrán librar: contra la Parca.
No recuerdes falsos besos y abrazos vacíos. Recuerda conversaciones, paseos y lugares. Lucha por tus ideales. No te creas que los sueños se hacen realidad, por eso que tus metas no sean sueños.
Y al final, ten en cuenta que la vida es una caja, en la que se hace de noche y de día. Y, ten en cuenta, que sólo habrá un momento en el que la caja se cerrará y ya no habrá más luz. Por eso, o esperas a que se haga de día o cambias la bombilla, pero no te escondas entre las frías sombras de la oscuridad. Nunca.
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