domingo, 23 de febrero de 2014

Una reflexión más

Quizás es que mi organismo todavía no haya eliminado el vodka de anoche, o que las lágrimas se han quedado un poco atascadas, pero mi desgana de hoy me lleva a reflexionar. Y es que es así, la tristeza lleva a pensar en el por qué de las cosas. Cuando alguien está feliz, no se para a calentar la cabeza pues todo es hermoso y no hay cabida para ello. 
¿Cuántas veces no he hablado de que la felicidad se resume por momentos? Que no es un estado de ánimo, no es una forma de vivir, ni nada más allá que una liberación de serotonina y dopamina (siento romper la magia, pero una vez más, todo tiene explicación). 

Y si hoy reflexiono, es porque no soy feliz. Hoy nada me llena, salvo la soledad de mi habitación que me vacía. Capaz porque es domingo, quizás porque estoy cansada o, simplemente, mi mente ha decidido hacerme una mala pasada hoy. 

Y, ¿qué reflexiono, a qué conclusión llego? Simple: no soy capaz de escribir sobre cosas buenas, ni cosas alegres ni nada que se le asemeje. No me inspiro y yo misma me he preguntado por qué, y así mismo me he contestado: es más fácil escribir sobre algo de lo que no puedes escapar que de algo que te parece tan efímero y volátil. 

Me da miedo decir muy alto qué cosas me llenan, qué me hace sentir viva y quién me hace sentir única. Es la sensación de que si lo gritara, el destino se enteraría y decidiría jugar de nuevo conmigo, arrebatármelo todo otra vez.

Pero, ¿y si en realidad estuviera equivocada? ¿Y si fuera al revés? Dicen que lo que uno llama y predica, es lo que viene. Así que es posible que cuando yo pienso y hablo, en mi entorno negativista, atraigo todo lo malo,así pues puede que sea hora de cambiar mi concepción, de entender de una vez que todo lo bueno que me pasa no tiene un transfondo con la intención de dañarme.
Puede que sea hora de creer que soy capaz de conseguir lo que me propongo, hora de saber que quiénes me rodean lo hacen porque están a gusto conmigo. Hora de creerme que un chico así puede quererme y que nadie está ni por encima ni por debajo de mí.

Sin embargo, sé que no lo voy a hacer, me falta voluntad y capacidad para cambiar una mentalidad forjada en casi diecinueve años. Así que en esta tarde de domingo, me quedo con que los momentos de felicidad son algo para vivirlos, aprovecharlos, pero no para aferrarse a ellos.

2 comentarios:

  1. Que buen post, de verdad. Empieza bien y acaba mejor -no soy de leer post largos, y aquí estoy, in love con este-
    ¿En esta versión de plantilla cabe la posibilidad de seguir tu blog? Quiero hacerlo, pero creo que no se puede, así que te guardaré en favoritos, pero si es posible el seguimiento, avisame :)

    Y ya puestos -ahora que he captado tu atención- te dejo mi blog, por si te apetece, ya sabes, una forma de hacer amigos blogers; http://hijosdelamismamaldicion.blogspot.com.es/
    Besos y a ver si la próxima reflexión que leo tuya es más positiva -o no, todo depende-

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    1. Me puedes seguir copiando el link de mi blog y dentro de tu escritorio de blogger, a la parte izquierda, hay un botón donde pone "Añadir". Desde ahí puedes.

      Te agradezco muchísmo el comentario y que te hayas parado a leer mi blog, creía que nadie lo hacía y lo tengo básicamente porque adoro escribir. Enseguida me paso por el tuyo y ya sabes que tienes una seguidora más.

      Un beso (:!

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